Equitación
El día de ayer, al ir al banco a solicitar una tarjeta de crédito, vi en una de las pantallas que estaban pasando el Gran Premio de Holanda, un torneo de equitación de la más alta jerarquía, donde los mejores jinetes junto con sus magníficos caballos saltan obstáculos de un metro con sesenta centímetros.

La equitación es un deporte casi tan viejo como el mismo hombre, ya que en casi todas las pinturas rupestres pigmentadas en las paredes de las cuevas, podemos ver la figura de caballos corriendo por las planicies y hombres montándoles, cabalgando en la forma del viento.
El caballo ha sido un compañero elemental del hombre, ya que esas preciosas bestias fueron indispensables para el hombre desde el tiempo de las cavernas, hasta fines de la Primera Guerra Mundial.
La equitación es un arte, además de ser un deporte de mucha demanda física y mental, ya que se requiere tener los pantalones bien puestos para lograr cooperar con caballo de una manera natural.
A diferencia de muchos otros deportes, donde el hombre depende de sí mismo, en la equitación son dos cerebros los que razonan y operan, por lo que hay que conocer muy bien a nuestro compañero de equipo para poder trascender y ganar alguna de las muchas competiciones que este deporte ofrece.
La equitación es un deporte muy riguroso, conservador y poco flexible, que no acepta las improvisaciones y novedades con buenos ojos.
A su vez, el estilo con el que uno practica este deporte es tan importante como la competencia misma, ya que un buen jinete debe de contar con sangre ligera, sensibilidad y muchos pantalones para ir al galope frente a un obstáculo de madera tan alto como un ser humano.
Los detalles estéticos en este deporte son cruciales, como lo es siempre mantener bien bajado el talón; el no dejar por ningún motivo que nos boten las manos con las que agarramos (de una forma muy específica) las bridas, con las que manejamos el cuello de nuestro caballo; siempre debemos procurar que éste se doble para que luzca ancho, frondoso y donde se destaquen las venas de la gran y poderosa bestia con la que trabajamos, lo que se le conoce en el mundo de la equitación como binomio.
Un binomio es el equipo formado por caballo y jinete en una competencia en la cual deben de funcionar física y mentalmente como un solo cuerpo y alma en movimiento, muy parecido a lo que solía ser en la antigüedad una carga de caballería en un campo de batalla, donde todo obstáculo (en ese caso una línea de defensa, conformada generalmente por laceros o ballesteros) tenía que ser abatido por esa magnánima fuerza de ataque, lo que es hoy en día el equivalente de una división blindada (Tanques).
La equitación no es para aquellos fácilmente impresionables o de corazón blando, ya que este es un deporte sumamente peligroso, donde tanto caballo y jinete pueden perder la vida en cualquier competición.








Recientemente tuve la oportunidad de ir por trabajo a la ciudad de Chihuahua por algunos días, para impartir un curso, que desafortunadamente no se pudo llevar a cabo porque el equipo que se requería no llegó a tiempo y no fue posible recorrer la fecha a la siguiente semana.

